viernes 5 de febrero de 2010

Ejercicio y una buena alimentación

Sin duda, el ejercicio físico regular es un pilar de una vida sana y por si solo nos da un sin numero de beneficios para la salud, no obstante cuando se le combina con una buena alimentación se maximizan los resultados esperados.
El ejercicio físico y una alimentación adecuada se han convertido en algo cada vez más importante para prevenir, e incluso tratar muchas enfermedades. Dijo Hipócrates hace más de 2000 años: “Deja que el alimento sea tu medicina y la medicina sea tu alimento”

¿Qué provecho se tiene con la práctica regular de ejercicio físico?

Se tienen muchos beneficios, a continuación vamos a identificar diferentes niveles del cuerpo:
En el metabolismo: Baja la producción de ácido láctico, la concentración de triglicéridos, colesterol y LDL (colesterol malo), ayuda en la disminución y en el mantenimiento de peso corporal saludable, regula la tolerancia a la glucosa, aumenta la capacidad de utilización de grasas como fuente de energía, el consumo de calorías y la concentración de HDL (colesterol bueno), mejora el funcionamiento de la insulina.

En el corazón: Hay una baja de la frecuencia cardiaca y por lo tanto disminuye la presión arterial, mejora de forma considerable la eficiencia del funcionamiento del corazón y disminuye el riesgo de ritmo irregular del corazón (arritmias)

En sangre: Disminuye la coagulabilidad de la sangre.

En Músculos: Mejora el tono muscular por lo tanto se tiene mas fuerza, se mejoran los reflejos y la coordinación; y en ancianos ayuda a fortalecer permitiéndoles moverse mejor y disminuir caídas y lesiones por estas.

En el sistema gastrointestinal: Mejora el funcionamiento intestinal, disminuye el riesgo de desarrollar diabetes y ayuda a prevenir el cáncer de colon.

En el sistema óseo: El ejercicio ayuda a mantener sanas las articulaciones, hueso y músculo, Incrementa el número de terminaciones sanguíneas en el músculo esquelético, mejora la estructura, función y estabilidad de ligamentos, tendones y articulaciones, previene la osteoporosis y mejora la postura.

A nivel neuro-endocrino: Disminuye la producción de adrenalina, aumenta la producción de sudor, la tolerancia a los ambientes cálidos y la producción de endorfinas (sensación de bienestar).

En los pulmones: Aumenta su capacidad, mejora el funcionamiento de alvéolos y el intercambio de gases, y fortalece el funcionamiento de los músculos respiratorios.

A nivel psíquico: Incrementa la capacidad de fuerza de voluntad y de autocontrol, disminuye la ansiedad, el estrés, la agresividad y la depresión, estimula la creatividad, la capacidad afectiva y mejora la memoria y autoestima de la persona, también mejora el bienestar psicológico, la eficacia personal y reduce la sensación de ansiedad.

En aspecto social: Promueve la convivencia con otros individuos y ayuda a reforzar lazos afectivos.